Personajes para la Historia: Manet

Cada nueva pintura es como tirarte al agua sin saber nadar”. A través de una de las frases favoritas de Édouard Manet os presentamos a este artista francés que rompió las normas para acabar convirtiéndose en uno de los padres del impresionismo. ¿Y qué es el impresionismo? ¡Ahora te lo explicamos!

Si pensamos en el Imperio Romano o la Edad Media, estaríamos hablando de etapas. En esos momentos existían temas distintos sobre los que pintar, como la mitológia y sus historias de dioses o la vida cotidiana con gente trabajando o pasando un día en el parque. Aunque nunca se alejaron de la realidad. Todo tenía su forma, su color y su manera de ser visto. ¡Pero eso cambió con el impresionismo!

Nuestro protagonista Manet nació el 23 de enero de 1832. Él abrió un camino donde dejar atrás aquello que los libros y maestros decían que era lo correcto, para romper las normas y empezar a captar impresiones. Ahora importaba la luz sobre el objeto o la persona, el color característico de una hora del día, los trazos rápidos y los colores. Con el impresionismo no había dibujos que colorear, sino colores que hacían aparecer el dibujo.

“CON EL IMPRESIONISMO NO HABÍA DIBUJOS QUE COLOREAR, SINO COLORES QUE HACÍAN APARECER EL DIBUJO”

La inquietud de Manet por plasmar con pinceles todo lo que veía llegó pronto. Cuando era pequeño, su tío le enseñó a dar sus primeros pasos en el mundo de la pintura, acompañándolo a clases de dibujo en el Museo del Louvre. Además os encantará saber que esta costumbre aún se conserva. Si tenéis la suerte de descubrir París de la mano de Mundi, veréis a aprendices que pasan horas y horas mientras estudian cómo pintaban los grandes artistas de la historia.

Manet disfrutaba pintando, pero también era un apasionado de los barcos. ¡Incluso quiso entrar en la Academia Naval de París! Por suerte no lo consiguió y decidió empezar a estudiar pintura en el taller de Thomas Couture. Quería saber más. Sabía que necesitaba conocer a los mejores para hacer volar su imaginación. Pero en su plan no estaba seguir el camino que ya existía. Por eso decidió abandonar el taller para crecer por sí mismo y construir su propia forma de expresarse.

Música en las Tullerías, 1862 (National Gallery, Londres).

Deseoso de conocer nuevas culturas y estilos artísticos, completó su formación viajando por Italia, Holanda, Alemania, Austria y España. Es justo aquí, en España, donde quedó impresionado por las costumbres españolas, pero más aún por la obra de Diego Velázquez; tanto como para decir: “Diego Velázquez es el mayor pintor que jamás ha existido. Él solo, ya merece el viaje a Madrid”.

“DIEGO VELÁZQUEZ ES EL MAYOR PINTOR QUE JAMÁS HA EXISTIDO. ÉL SOLO, YA MERECE EL VIAJE A MADRID”

El ferrocarril, 1873 (National Gallery of Art West Building, Washington).

A su vuelta, Manet hizo amistad con otros artistas como Degas, Monet y Pisarro en el “Café Guerbois”. Era un lugar de encuentro para estos artistas impresionistas, aunque nunca quiso identificarse con ellos. Es más, se negó a participar en las exposiciones del grupo, prefiriendo exponer su trabajo en su propio taller.

La Tertulia del Café Guerbois, 1869.

Tras conocer cómo se pintaba en el resto de Europa, la pincelada de Manet se volvió rápida. Perdió el miedo al color. Mantuvo las sombras, pero dio derecho a que cada artista las pintara de la forma que quisiera y con los colores que le parecieran mejor, y no con los que se suponía que eran los normales, los reales. Sí, podemos hablar del último maestro clásico y del primero moderno. Porque como él mismo dijo…

“NO HAY LÍNEAS EN LA NATURALEZA, SÓLO EN LAS ZONAS DE COLOR”

A Manet le debemos la libertad de pintar como sintamos. Y tenemos mucha suerte de poder encontrarnos con sus obras en los museos más famosos del mundo. Otro personaje que dejó su huella en la historia… ¿Serás tú el próximo?

¡Hasta el próximo viernes!

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